Flibanserina: por qué es peligroso llamarla “viagra rosa”, la letra pequeña, y por qué digo que no la usaría en mis pacientes

Blog-FlibanserinaAna María Caro Murillo*

(Artículo publicado en http://www.amaturum.com)

Estos días se habla mucho de la flibanserina, fármaco que acaba de aprobar la FDA (autoridad estadounidense en materia de fármacos), con el nombre de Addyi®, para “el tratamiento de mujeres premenopáusicas con desorden por deseo sexual hipoactivo, generalizado, adquirido”, más conocido como HSDD, por sus siglas en inglés. O sea, mujeres con poco deseo sexual durante mucho tiempo. Me gustaría exponer aquí mi opinión sobre este tema, y en particular sobre lo que no se está diciendo de este fármaco, que es mucho. También resaltar que lo que diga la FDA no tiene autoridad fuera de Estados Unidos, aunque sí suele facilitar el camino para lo que pasa después en otros lugares cuando se tramitan los permisos de nuevos fármacos.   Sigue leyendo

Opinión: “Transexualidad infantil” por Joserra Landarroitajauregi

Joserra Landarroitajauregi

“Dejo aquí un enlace para dar a conocer un artículo que ha sido publicado por el diario El País y que ha producido un profundo malestar entre las familias de menores transexuales.
Creo resumir todo el dolor, el malestar y la rabia que he escuchado durante todo el día de hoy mediante tres epitetos: “turbio, maledicente e insidioso”.
Aunque el artículo tiene una firma concreta, creo que recoge una posición bastante extendida en aquellos medios sanitarios que no se han acercado al tema y que muestran nula empatía con los «afectados».
En cualquier caso, más allá de las malas emociones concitadas, sugiero su lectura sosegada y propongo un debate sereno. Al fin y al cabo, no se trata de tener la razón sino de usarla; por ejemplo, razonando razonablemente.
Con ese fin, propongo mi aportación. Sigue leyendo

¿Evitar el VIH con pastillas?

vihAna María Caro Murillo*

Hace unos días las redes sociales se llenaron de noticias del tipo “Crean pastillas para antes y después del sexo que previenen el VIH”, o “Dos estudios europeos prueban la alta eficacia de la profilaxis pre-exposición contra el VIH.” Esto suele pasar después de cada gran congreso sobre VIH, que se llena todo de titulares de este tipo. Y estamos en marzo, así que acaba de pasar el CROI, principal congreso sobre VIH del mundo. Allí se habla de lo último de lo último en VIH, especialmente sobre su tratamiento. Allí van los grandes popes a hablar de cosas muy técnicas y a mostrar los últimos resultados de los estudios de investigación. Y luego hay que llevar esos tecnicismos a la gente, y ahí es donde aparecen titulares como estos, que pueden ser muy engañosos y difíciles de interpretar.

Los dos titulares se refieren a dos estudios que investigan si tomar fármacos antirretrovirales* por parte de personas no infectadas puede evitar que contraigan el VIH. En este caso los estudios incluían solo a hombres que tienen encuentros eróticos con hombres; aquí me referiré a ellos como gays, a pesar de que no es la mejor opción, lo sé.

Este es un tema que se viene investigando hace mucho, se llama Profilaxis Pre-Exposición, o PrEP, y se pensó originalmente para personas en grave riesgo de infección que no tenían otra alternativa, como por ejemplo las mujeres que ejercen la prostitución bajo condiciones muy adversas. Lo nuevo de estos dos estudios es que demuestran que esta estrategia sirve también en hombres gays que no están precisamente en situaciones críticas, sino que, por algún motivo, prefieren no usar un preservativo, cuya eficacia si se usa bien es mucho mayor, por cierto. Se trataba de un grupo de hombres muy específico: todos habían tenido encuentros con penetración anal sin preservativo en los meses previos al estudio, y habían tenido encuentros con entre 4 y 20 personas diferentes en los últimos 3 meses. O sea que no son representativos de todos los gays, ni mucho menos, y eso es muy importante a la hora de transmitir la información y de querer generalizar las conclusiones.

Lo que demuestran es que, en comparación con usar un placebo o no tomar nada, tomar un antirretroviral concreto¥ disminuye el riesgo de infectarse un 86%. En números redondos, que se infectaron con el VIH 5 de los casi 500 hombres que tomaron el fármaco, en comparación con 33 de los casi 500 que no lo tomaron, todo esto durante un periodo de alrededor de un año. Vale, pero, ¿a costa de qué? Pues de tomar esta pastilla bien todos los días (estudio PROUD1, hecho en Inglaterra), o bien antes y después de cada encuentro (estudio IPERGAY2, hecho en Francia y Canadá). Antes y después significa tomar dos pastillas entre 2 y 24 horas antes, una 24 horas y otra 48 horas después, o sea, 4 por encuentro. A todos los participantes se les dieron condones y explicaciones sobre las diferentes maneras de evitar infectarse. Lo que no dicen los titulares es que el 13% de quienes tomaron el fármaco tuvieron efectos secundarios importantes como náuseas, diarrea o dolor abdominal, y que entre 27 y 34% de los participantes tuvieron una infección de transmisión genital NUEVA durante el período de observación.

Estos resultados son científicamente relevantes, pero, ¿qué es lo que no nos dicen? Aquí creo que hay dos cosas grandes: por un lado, lo médico, y por otro, lo sexológico. Desde el punto de vista médico, es indiscutible que es una estrategia eficaz, los números son claros. Pero tiene muchos inconvenientes de todo tipo, y aquí sólo mencionaré dos de ellos. Se trata de administrar un fármaco a personas sanas, con los interrogantes éticos que eso implica, además de la toxicidad, que sí que existe. Por otra parte, ¿cómo se implementaría? Las opciones serían como un servicio público, ya saturado y con las cuentas no especialmente halagüeñas, restando recursos necesarios para otros fines, o como una oferta privada, con la clara inequidad que conllevaría. ¿Puedes pagar? Lo tienes. ¿No puedes? Pues… Aquí tengo que decir que, en general, los médicos que ven pacientes con VIH en España no son partidarios de la PrEP, y yo estoy de acuerdo con ellos.

Luego viene lo sexológico, y este sí que es un debate a tener, os invito a que lo hagamos. Lo que yo veo es que algo tenemos que estar haciendo muy mal como sociedad para que haya personas que, sabiendo que tienen una alta probabilidad de adquirir un virus que no se cura y que requiere tratamiento farmacológico de por vida, decidan no usar una medida de protección eficaz, segura y barata como el preservativo, y en cambio prefieran tomar un fármaco todos los días, o cada vez que tienen encuentros, en lo que yo veo como una medicalización de la erótica. ¿Qué pasa si no te has tomado la pastilla hace al menos dos horas, y quieres retozar un rato? ¿Ahí sí te pones el condón? Y luego, ¿pones una alarma en el reloj para recordar las siguientes dosis? ¿Tendrá esto algo que ver con la homofobia social, que haría que estos hombres se sintieran tan excluidos que no les importaría arriesgar su salud a cambio de un subidón erótico sin látex de por medio? ¿Estamos en un entorno tan paternalista que hasta pensamos que podemos no usar un condón porque ya vendrá papá estado con la solución para que yo no tenga que pensar? Soy consciente de que mantener en el tiempo el uso consistente del preservativo es difícil. Pero, ¿es más fácil tomar varias pastillas antes y después de cada encuentro? ¿Qué tenemos que decir los sexólogos al respecto?

Como veis, lo que tengo son muchas preguntas. Lo que yo pienso es que es una idea útil en ciertos contextos muy específicos, como aquellos en que la persona definitivamente no tiene poder de decisión, por ejemplo las mujeres y hombres que deben elegir entre atender a sus clientes sin preservativo o ser agredid@s, y en estos casos siempre junto con medidas que eviten esta situación de vulnerabilidad. Otro caso es el de las parejas, homos o heteros, en que uno de los miembros está infectado y el otro no, durante un período corto de tiempo mientras se consigue que el miembro infectado deje de transmitir. En los demás casos, creo que es un mal camino.

Por cierto, aprovecho para decir que si de verdad nos preocupa evitar que el VIH pase de una persona a otra, hay formas que está demostrado hasta la saciedad que funcionan: uno, usa preservativo si no conoces tu seroestatus** o el de la otra persona, o si uno de los dos es seropositivo; dos, hazte la prueba para conocer tu seroestatus y tres: si eres seropositivo toma tu tratamiento adecuadamente y sigue las recomendaciones del médico: una persona con VIH que recibe un tratamiento eficaz y consigue tener la carga viral indetectable tiene un riesgo de transmitir el virus casi nulo3. En esto los sexólogos tendríamos que trabajar cuando hagamos educación.

*Fármacos antirretrovirales son los que se usan para el tratamiento de la infección por VIH/sida

¥Tenofovir/emtricitabina, nombre comercial Truvada®, producido por Gilead Sciences

** Conocer tuseroestatus es conocer con certeza si eres seropositivo o seronegativo, sólo se puede hacer mediante una prueba en sangre o saliva. Valen las pruebas rápidas que se hacen en muchas ONGs.

Referencias:

  1. Pragmatic Open-Label Randomised Trial of Preexposure Prophylaxis: The PROUD Study. McCormack et al. Presentado en el CROI 2015 en Seattle, Washington, del 23 al 26 de febrero de 2015. Abstract Nº 22LB
  1. On Demand PrEP With Oral TDF-FTC in MSM: Results of the ANRS Ipergay Trial. Molina et al. Presentado en el CROI 2015 en Seattle, Washington, del 23 al 26 de febrero de 2015. Abstract Nº 23LB
  1. Prevention of HIV-1 infection with early antiretroviral therapy. Cohen et al, N Eng J Med 2011; 365(6):493-505

Conflicto de interés: hasta hace poco trabajé en el departamento médico de Gilead Sciences, fabricante de Truvada. Desde entonces me opuse a este tipo de estrategias, y sigo haciéndolo.

*Médica, epidemióloga y sexóloga

Amaturum, Sexología: www.amaturum.com

amcarom@gmail.com

Reseña: “Sexualidad y discapacidad psíquica”

Raúl González Castellanos, Sara Gonzalo Gail. Editorial Síntesis, 2014

Penélope Alonso Vázquez*

9788490770382Históricamente el abordaje de la sexualidad de las personas con discapacidad psíquica es un ámbito que ha despertado miedos y reticencias tanto por parte de profesionales como por parte de las propias familias, ya sea por desconocimiento, o por la creencia de que la sexualidad es diferente. Existe también una carencia importante de literatura sobre la Educación de los Sexos para personas con discapacidad psíquica lejos de discursos morales, de modelos exclusivamente proteccionistas o de valoraciones médico-sanitarias. Sigue leyendo

“Consideraciones sobre pederastia y deseo erótico: de la genealogía grecolatina a la perversión postmoderna.”

José Luis Beiztegui Ruiz de Erentxun. Sexólogo.[1]

La primera observación que he de hacer, y a la cual me adelanto, es apuntar a la posible desazón de aquellos lectores que hayan previsto un análisis extenso y profundo del tema que nos ocupa. Solamente pretendo sobrevolar “a vuelo de pájaro” acerca de algunas ideas marco que nos ayuden a hacer ciertas distinciones y matizaciones en el abordaje de conceptos relacionados con el deseo erótico y la pederastia tanto desde un punto de vista histórico-semántico como desde las numerosas torsiones abusivas a los que este concepto ha estado y está sometido. Por lo tanto, procuro abordar desde una perspectiva crítica y a la vez nutritiva múltiples aspectos al derredor de estos dos conceptos, pederastia y deseo erótico, vinculados entre sí.  Ser conscientes de la tergiversación y corrupción semántica de la terminología al uso nos sirve también de elemento propulsivo para meternos de lleno en otras parcelas o territorios dotados de un alto grado de relevancia y posibilidad reflexiva: ¿a qué o a quién responde la manipulación, trufada de connotaciones negativas y sépticas, a la que son sometidas las palabras y por tanto, las vivencias y experiencias? ¿por qué opacar una gran parte de los análisis para poner el foco en aquello que resulta extraño, enfermo, sucio o perverso? ¿por qué adulterar la descripción holística de los fenómenos que designan los conceptos y distorsionar, manipular o alterar torticeramente su significado? A veces, sólo pienso que es manifiesta ignorancia. Otras, que aparte de desconocimiento coexiste siniestro interés biopolítico. Sea como fuere, la ignorancia de estos tiempos en los que todos corremos es de palpitante actualidad: basta, burda y omnipresente. Como Demetrio, “el Cínico”, me gusta decir de las personas que carecen de cultura: “da lo mismo que hablen o se tiren pedos”. No entraré en perfilar las matizaciones políticamente incorrectas de tan hábil y divertida frase demetriana. En cualquier caso, él era un cínico y yo, desde hace un tiempo, también.

Volviendo al asunto que me ocupa y circunscribiendo este pequeño artículo a la sencillez de apuntar unas sencillas ideas clarificadoras, me dejo a mí mismo o a otros inquietos escribidores el desarrollo extenso de estos “fugaces destellos” en un futuro próximo. Sigue leyendo