EL HORROR EL HORROR! A PROPÓSITO DE LA PORNOGRAFÍA INFANTIL

 “…aún entre lo deplorable existen matices…” H. Subirats

Agustín Malón *

(Artículo publicado en BIS nº 45, Julio-Sept 2005)

Horribles, espeluznantes, escalofriantes, asquerosas, repugnantes, tenebrosas, pavorosas, terroríficas. Estos son algunos de los muchos adjetivos con que la prensa, los políticos y los activistas “anti-pederastia” acostumbran a describirnos las imágenes requisadas en sus cada vez más frecuentes –y publicitadas– redadas contra la pornografía infantil. Acostumbrados ya como estamos a las más grotescas imágenes de cuerpos destrozados, torturas en prisiones, niños hambrientos y agonizantes, asesinatos en directo, campos de concentración, catástrofes naturales, ciudades destruidas bajo bombas aliadas, etc., el último espanto que nos queda reside en el terreno de la inocencia infantil despedazada por el vil deseo del adulto. Insensibilizados ante los más terribles sucesos que galopan ante nuestros ojos en esa ventana a la irrealidad que es la televisión, el último de los horrores no podía ser otro sino precisamente aquel que no se ve, aquel que sencillamente hemos de imaginar. Pues una de las características más notables del fenómeno de la pornografía infantil es que la mayoría de los ciudadanos hemos de asomarnos a él a través de nuestra imaginación. De nuestra fantasía, siempre dispuesta a desbordarse, y de la confianza en lo que otros nos cuentan. Un ejemplo, el ministro del interior decía recientemente que en toda su experiencia como juez nunca había visto nada tan horrible como las imágenes requisadas en una de las últimas operaciones contra la pornografía infantil en nuestro país. Sigue leyendo